Lesiones y patologías de la cadera
Comprender qué ocurre en la articulación de la cadera es fundamental para poder elegir el tratamiento más adecuado.
A continuación encontrarás una explicación sencilla de las patologías de cadera más frecuentes.
Evaluación clínica inicial y planificación de la rehabilitación
Cada proceso de rehabilitación comienza con una valoración clínica completa de la cadera. El objetivo es entender no solo el diagnóstico médico, sino también cómo está funcionando la articulación en el movimiento y en la carga diaria.
La rehabilitación no se basa en aplicar ejercicios estándar, sino en analizar el estado real de la articulación y diseñar una progresión adaptada a cada paciente.
Durante la valoración inicial se tienen en cuenta diferentes factores que condicionan el tratamiento:
La articulación de la cadera
La cadera es una articulación formada por la cabeza del fémur y el acetábulo de la pelvis.
Ambas superficies están recubiertas por cartílago articular, que permite que el
movimiento sea suave y sin fricción.
El labrum acetabular actúa como un anillo que mejora la estabilidad de la articulación.
Cuando al forma de estas estructuras cambia o el cartílago se deteriora, pueden aparecer diferentes patologías de cadera.
Artrosis de cadera
La artrosis de cadera es un proceso degenerativo en el que el cartílago articular se va deteriorando progresivamente. Esto provoca:
Reducción del espacio articular
Fricción entre los huesos
Aparición de osteofitos
Dolor y rigidez
Con el tiempo puede provocar limitación funcional y dificultad para actividades como caminar, subir escaleras o ponerse los zapatos.
Diferencias entre CAM, PINCER y Displasia de Cadera
Las alteraciones estructurales de la cadera pueden afectar a la forma de la cabeza femoral o del acetábulo. Estas variaciones pueden provocar dolor, daño del cartílago o lesiones del labrum con el paso del tiempo.
Las tres alteraciones más frecuentes son el choque tipo CAM, el choque tipo PINCER y la displasia de cadera.
Choque femoroacetabular tipo CAM
En el choque tipo CAM, el problema se encuentra en la cabeza del fémur.
La cabeza femoral pierde su forma perfectamente redondeada y aparece una prominencia ósea. Cuando la cadera se mueve, esta prominencia impacta contra el acetábulo.
Esto puede provocar con el tiempo:
Suele dar más dolor anterior y lateral de cadera. Es más frecuente en pacientes jóvenes y activos.
Choque femoroacetabular tipo PINCER
En el choque tipo PINCER, el problema se encuentra en el acetábulo.
El acetábulo cubre demasiado la cabeza del fémur, lo que provoca compresión del labrum durante el movimiento. Con el tiempo puede aparecer:
Suele dar más dolor anterior cadera.
Displasia de cadera
En la displasia de cadera, el problema es el contrario al PINCER. El acetábulo es demasiado poco profundo y no cubre suficientemente la cabeza del fémur. Esto provoca:
Tras artroscopia o prótesis, el proceso debe estar estructurado. Trabajo en cuatro fases principales:
La comunicación con el traumatólogo derivante es constante para ajustar el proceso.
Cuando el dolor persiste tras una intervención, es fundamental analizar:
En estos casos, el abordaje requiere reevaluación completa y ajuste del plan terapéutico.
Enfoque diferencial
Mi trabajo se basa en:
Comunicación directa con el traumatólogo
Integración de tratamiento biológico
Seguimiento estructurado
Control de métricas funcionales
La rehabilitación de cadera requiere precisión. No es fisioterapia general.
Solicitar valoración de cadera
Si presentas dolor persistente, diagnóstico de artrosis o estás en proceso de recuperación tras cirugía, puedes solicitar una valoración especializada.
Cómo acceder a mis servicios
Primero, realiza una consulta inicial para evaluar tu situación.










